lunes, 10 de junio de 2013

Resacas emocionales.

Las resacas emocionales siempre son las mejores ... te dejan el cuerpo echo polvo, como las de gin tonics, pero los dolores de cabeza son sustituidos por sonrisas bobinas, recuerdos ñoños y ganas, muchas ganas de ... de hacer cosas.

'Hablar cura' me dijo hace unos días uno de mis grandes descubrimientos del último año, el señor Giner. Y, por primera vez, le estoy haciendo caso que para eso él es más viejo (aunque parece más joven y lozano, modo Raimunda en 'Volver') y sabio (modo Yoda) que yo. Por eso hace una semana que empecé a hablar con un desconocido (eufemismo éste de una profesión que siempre he asociado con el cine de Woody Allen) y a sentirme como se sentiría uno de los personajes del director neoyorkino ... no en vano no es la primera vez que alguien (sobre todo un amigo) me dice que el personaje de Penélope Cruz en 'Vicky Cristina Barcelona' parece directamente inspirado en mí ... por eso de la locura, de los gritos y de estar ida por completo de la olla (un beso Penélope). 

Hablar cura. Y las resacas emocionales también. Curioso esto, sobre todo cuando hace una semana exacta que lo más duro que me llevo al gaznate es una caña sin alcohol. Este fin de semana tendría que haber estado en Málaga celebrando algo que al parecer sólo quería celebrar yo. Cambié rápido de planes, rollo película de descubrimiento personal, y decidí emprender un viaje hacia la costa almeriense, a refugiarme en los brazos de Ali, en las playas de Cabo de Gata y en el sofá de ella a ver pelis de los ochenta, sobre todo revisar por enésima vez 'El club de los cinco'. Pero la operación de pelotas de Pumba me rompió a última hora todos los esquemas y he tenido que quedarme en Madrid ... lo que no sabía era la cantidad de resacas emocionales que me esperaban durante estos cuatro días de libertad del curro. 

El sábado, durante la representación de nuestra obrita de teatro 'Mejor Dirección Novel' acabamos todos llorando en el camerino. Los planetas se habían alineado para que saliera una función perfecta, con todo en su lugar, con los actores soberbios y el público entregadísimo a pesar de ese niño de 12 años cuya madre, obviamente, no sabía donde lo estaba metiendo y tuvo que taparle los ojos un par de veces. No hay mejor resaca emocional que la que te une a tu equipo ... y uno de mis actores, mi Gonzalo del alma, me dejó en las manos un regalo, un libro de estos que necesito leer en este momento en que yo también hago mi propio camino:


Y un poco antes, frente a skyline madrileño que se ve desde la terraza de Pili, Mariana me pidió que me casara con ella poniéndome en el dedo un anillo que haría palidecer de envidia al aro de cebolla que Homer le regala a Marge como alianza matrimonial. Todos bebían gin tonics en ese ático ... todos excepto yo que apuraba un litro de Coca Cola Zero. Pero yo sabía que mi resaca iba a ser mayor que la de ellos, porque la mía era emocional ... 


Anoche, todavía con mi alianza matrimonial puesta en el dedo, estaba tirado en el sofá, solo en casa, haciendo zapping entre 'Alaska y Mario' y el especial Amityville de 'Cuarto Milenio' y, mientras Pumba dormía a mis pies con toda la parafernalia que el pobre mío tiene que llevar durante el post-operatorio, me di cuenta de algo importante .... de que todo estaba bien. 

Ojalá todas las resacas fueran como las de este fin de semana. 

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