martes, 2 de julio de 2013

Ayer ...

Ayer cumplí 31 años. Se dice pronto pero cuando mi madre tenía esa edad yo ya tenía 13 añitos, ella se había comprado una casa y me había criado sola con la ayuda de su familia. Yo a los 31 llego con la única responsabilidad de un perro a mi cargo, muchos pájaros en la cabeza, aproximadamente unos 18 pisos de alquiler por los que he pasado y la demostración de que no puedo cuidar ni de unas plantas porque se me mueren todas.

Ayer me levanté temprano, saqué a pasear a Pumba y me autoregalé una tarta de nata de cumpleaños como desayuno. Sí, nata, es nata y estaba solo en mi cama, así que no hay muchas posibilidades de que sea lo otro ...


Ayer tuve un cumpleaños insuperable porque Marilyn en persona (y barba) me cantó el 'Happy Birthday Mr. Jota' mientras mis amigos me rodeaban. Y hacía mucho tiempo que no me sentía tan seguro, tan bien, tan ... con todo en su lugar. Eso sí, Marilyn se ve que tenía un cuerpazo que ríete tú de los strippers de 'Magic Mike'.


Ayer regresamos a una isla desierta. No tenía ni idea de las sorpresas que me esperaban después de la función pero para mí la mejor forma de pasar mi cumpleaños era en el teatro, aunque fuera por un motivo triste. Garaje Lumiére cierra sus puertas en unos días y anoche regresamos para una función especial de '¿A quién te llevarías a una isla desierta?', la historia con la que debutamos sobre ese escenario el 9 de mayo de 2012 y que se mantuvo en cartel hasta febrero de este año. Pocas palabras se pueden usar para describir la emoción de ver de nuevo esta escenografía, el piso compartido de Marcos (Juan Caballero), Marta (María Hervás), Celeste (Maggie Civantos) y Eze (Pablo Cabrera):


Ayer salimos a recibir los aplausos todo el equipo técnico y artístico. Y lloramos, mucho. Eran lágrimas de emoción por decir adiós, de rabia e impotencia por las injusticias que se están cometiendo contra la cultura en este país ... pero también eran lágrimas de apoyo a Celia de Molina, a su garaje, a sus sueños y a todo lo que le tiene que llegar ahora, todos esos nuevos caminos por los que transitar y por los que seguir currando en esta profesión tan bonita que es contar historias.


Ayer me di cuenta de que todos los malos momentos merecen la pena por las emociones que los que trabajamos en el teatro y en el cine somos capaces de sentir. Somos unos privilegiados porque con cada función, con cada corto, con cada película, con cada guión, nos sentimos VIVOS de una manera que otras personas jamás serán capaces de sentir.

Ayer fue uno de esos días que recordaré durante mucho, mucho tiempo. Para toda la vida. 

1 comentario:

  1. Sólo te recordaré un pequeño detalle que pasas por alto: no tendrás un hijo al q criar tu sólo, pero has criado a unas criaturas maravillosas que nos siguen dando infinitas alegrías, los protagonistas de tus historias, y ya van unas cuantas entre cortos y montajes teatrales. Es más de lo que muchos pueden contar no en 31 años, en 80!
    Me encanta salirme con la mía en lo de "que tengas un excelente día" y en que lo cuentes ;-)

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