martes, 10 de septiembre de 2013

Carta a LA HERVÁS ...


Queridísima María,

la primera vez que oí tu nombre fue de la boca de, como no, Maggie Civantos. Yo estaba desesperado porque no encontraba la actriz perfecta para interpretar a mi Marta en '¿A quién te llevarías a una isla desierta?' y, después de acabar hasta el gorro de ver videobooks que no me decían nada, la señorita Civantos me dijo: 'tengo una amiga que puede encajar muy bien en ese papel, te paso el enlace a su web y échale un vistazo'. A golpe de primer ratón no puede dejar de pensar que no eras más que otra actriz muy mona, muy esbelta y muy perfectísima de la muerte para fotos de moda ... y eso me daba una pereza tremenda. Yo es que soy muy burro María, que le vamos a hacer, ya me conoces y eres consciente de que apenas tengo unos segundos de lucidez y sentido común al día. De las fotos pasé al videobook y le di al play ... y vi eso, lo que siempre andamos buscando y pocas veces encontramos los directores ... vi la magia, vi la comedia, vi el drama, vi esa luz enorme que, aunque lo intentaras, nunca podrías tapar. Cinco minutos después te estaba escribiendo para ofrecerte directamente el papel de Marta y tú, para mi sorpresa, ni te dignaste en contestar. Cinco días después llegó esa respuesta: 'perdona, estoy en Nueva York, hablamos en cuanto vuelva'. Buh, una diva, pensé yo. Te lo repito, ya sabes que soy muy burro y me da por pensar estas cosas ... pero el caso es que volviste, me escribiste y me dijiste que sí, que claro que hacías el papel de Marta.

Recuerdo la primera vez que te vi en persona, perdida en las escaleras del bloque donde hacíamos la primera lectura del libreto y comiéndote unas naranjas, vestida apenas con unos botines, unos vaqueros y un jersey que te quedaba enorme ... y aún así estabas guapísima y me sacabas casi una cabeza de altura. A pesar de que sabes que nuestro amor era imposible (más que nada por nuestra común afición al género masculino) no pude cerrar la boca ante semejante impresión de mujer. Pero eso quedó en la nada más absoluta cuando te sentaste a la mesa y leíste tu papel, ese monólogo sobre el desamor que tanto has repetido en más de treinta funciones de nuestra isla desierta. Volví a ver la luz, la magia ... y supe que, en cierta manera, había encontrado a una de esas actrices que me cambian el rumbo profesional, que me hacen querer ser mejor director y guionista para poder así escribir papeles a su altura. Tú eras una de ellas, lo tenía clarísimo.

Luego llegó Eme y 'Mejor dirección novel', el revival de '¿A quién te llevarías a una isla desierta?' y la actriz que deja de ser eso para convertirse en amiga, compañera y profesional. Y ayer vi a la ACTRIZ con mayúsculas en tu estreno, en ese monólogo bestial que es 'Confesiones a Alá' que es, no sólo tu mejor trabajo, sino también el papel que hará que medio Madrid se quede con tu nombre grabado a fuego. Además, tienes apellido de actriz de raza, se te puede llamar LA HERVÁS y todos sabrán perfectamente quien eres, como la Verdú, la Echegui, la Abril, la Maura ... las grandes amiga, entre las que tú estás ya. Y no, no me digas que soy exagerado o que digo esto porque te quiero, ayer levantaste a un teatro lleno hasta la bandera que apenas podía contener la respiración después de verte dejándote el alma y las tripas durante dos horas en el escenario. Tú sola, sin nada más que tu talento descomunal y un texto abrumador. Tú, LA HERVÁS, haciendo magia con tu cuerpo, con tu voz, con tus palabras ... con tu corazón que ayer nos regalaste a cada uno de los espectadores de 'Confesiones a Alá'.


Gracias María, gracias por hacer un trabajo que me hace recordar porqué me quiero dedicar a esto. Gracias por tu mirada, por tu sexualidad en la parte central de la obra, por ser capaz de transmitir tanto a pesar de que estar en ocasiones oculta por completo detrás de un maldito burka. Gracias por ese momentazo cantando el 'New York, New York' y ser capaz de poner los pelos de punta con cada intención no dicha pero implícita en cada frase de la canción. Gracias por crear tanto arte y por demostrar que ni el IVA de los cojones, ni la crisis, ni este Gobierno, podrá nunca con la ilusión y la CULTURA en mayúsculas que tú y tu director, Arturo Turón, nos regalasteis ayer.

Gracias María por hacer con este trabajazo que me sienta tan orgulloso de que mi nombre haya estado alguna vez ligado profesionalmente al tuyo.

Ayer te vi tocar el cielo como pocas veces he visto hacerlo a una actriz ... ahora te toca adueñarte de él.

Gracias María por esta maravilla de monólogo.

Jota.


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