viernes, 8 de noviembre de 2013

Cult movie instantánea.

Si había una peli a la que tenía ganas desde hace meses, ésa era 'STOCKHOLM'. ¿Por qué? Por la sencilla razón de que ¡por fin! una producción española había sido capaz de hacer un tráiler con el que al espectador se le cayera la baba:


Ayer estuvimos en el preestreno de 'STOCKHOLM' y, durante unos escasos noventa minutos, el mundo desapareció a mi alrededor. El guión, magistral y único, te hace caer en una tela de araña tan romántica, arrebatadora, sexual y perversa que se te olvida todo lo demás, sólo eres capaz de mirar a una Aura Garrido fascinante y a un Javier Pereira tan encantadoramente cabrón que, si somos un pelín sinceros, es un espejo en el que mirarnos, mal que nos pese.

'STOCKHOLM', como cualquier noche de farra mítica que recordemos, puede empezar siendo un género y acabar convertida en otro. Sólo un polvo separa el romanticismo del casi terror cotidiano, el de andar por casa, el de la mañana después a las promesas absurdas que se hacen unos treinteañeros que han visto demasiadas veces 'Antes del amanecer'. Intento argumentar algo de la película pero sólo se me ocurren adjetivos: rompedora, brutal, fascinante, perversa, cruel, romántica, cabrona ... ÚNICA.


Lo único malo que puedo decir de 'STOCKHOLM' es que creo que le va a pesar mucho su condición de película independiente española. Si viniera de otro país, sin cambiar ni un solo plano de la absorbente dirección de Rodrigo Sorogoyen, estoy convencido de que sería el gran must del año, la cinta de la que todo el mundo hablaría, el sleeper de la taquilla ... Eso sí, sería maravilloso que me tuviera que callar la boca porque al final el público respondiera ante este derroche de talento joven made in Spain. Mal que le pese a Montoro.

Un 11 sobre 10. 

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